El nuevo plan de formación continua para trabajadores (Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo) establece las cuantías subvencionables de las que todas las empresas disponen anualmente para invertir en formación. Así los autónomos pueden disponer del denominado crédito de formación para formar a los trabajadores que tenga a su cargo, al igual que pymes y empresas, aunque no pueden utilizarlo para su propia formación (la del autónomo o trabajadores que no pertenezcan al régimen general).

Las cuantías subvencionables se denominan crédito formativo y dependen del número de trabajadores que tenga la empresa y de las aportaciones realizadas a la Seguridad Social. El cálculo del crédito formativo se realiza cada año y no es acumulable, por lo que, si no se gasta se pierde. La cantidad mínima asegurada que le corresponde a cada empresa para gastar en formación es 420€.
Aunque cualquier empresa puede autogestionar su crédito de formación y destinarlo a los cursos que decida (o a los permisos personales de formación), es más sencillo gestionarlo a través de las empresas formadoras. Ellas le informan del crédito exacto del que dispone y le ofrecen un presupuesto para los cursos que le interesen. Al realizar sus cursos con ellas, generalmente se encargan de realizar las gestiones administrativas necesarias ante las administraciones competentes, con las  que el autónomo con trabajadores a su cargo y/o la empresa se deducen de sus aportaciones a los seguros sociales la cantidad que les haya costado el curso realizado.
Formación bonificada

Cómo autogestionar la formación bonificada en la empresa

Si su empresa necesita formación que se ajuste a sus necesidades específicas, puede financiarla mediante el sistema de bonificaciones a la seguridad social de manera que pueda incluso deducirse hasta el 100% del costo de los seguros sociales.

¿Quién puede?

Podrán beneficiarse de las bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social todas las empresas que tengan centro o centros de trabajo en el territorio estatal, cualquiera que sea su tamaño o ubicación, desarrollen formación para sus trabajadores y coticen por la contingencia de formación profesional.

Los autónomos como tal no pueden realizar este tipo de formación, pero si beneficiarse de las bonificaciones para formar a los trabajadores que tenga su cargo.

Permiso Individual de Formación (PIF)

El Permiso Individual de Formación es una ayuda económica a la empresa concebida para fomentar la cualificación continua de los trabajadores en activo.
Tiene una doble vertiente: por un lado concede al trabajador la posibilidad de estudiar una formación reglada al otorgarle hasta 200 horas anuales para asistir a clases, estudiar o descansar; y por otro anima a las empresas a que fomenten esta formación entre sus trabajadores, ya que los costes derivados de sus ausencias son soportados por la Fundación Tripartita, y el resultado de dicha formación revierte positivamente en la empresa.