Los problemas más habituales a los que se enfrentan los autónomos y autónomas

La figura del autónomo sigue siendo una de las más desconocidas para aquellas personas que nunca han estado de alta en el RETA. Aunque no se puede negar que ser tu propio jefe tiene muchos beneficios, también es cierto que el autónomo debe hacer frente a una gran cantidad de problemas.

Analizamos a continuación algunos muy habituales en las áreas de financiación y gestión empresarial y en el ámbito personal.

Problemas financieros y económicos

La financiación es uno de los grandes problemas. Al autónomo no lo respalda una empresa, de forma que aunque su proyecto sea bueno siempre va a encontrar más dificultades a la hora de obtener financiación bancaria. Esta situación también le dificulta el acceso a la financiación privada a través de mecanismos como el crowdfunding.

La morosidad es uno de los problemas más graves para el autónomo. Los plazos estipulados en la Ley de Morosidad muchas veces no se cumplen ni por parte de los particulares o empresas ni por parte de las Administraciones Públicas.

Además, cada trimestre el autónomo tiene que pagar el IVA, aunque no haya cobrado sus facturas. Es cierto que puede aplazar el IVA de las facturas no cobradas, pero si la morosidad de sus clientes va creciendo, esta medida al final lo único que consigue es hacer crecer la deuda que el autónomo tiene con Hacienda.

A todo lo anterior hay que sumar que la crisis ha provocado que ciertos mercados hayan quedado estancados, reduciéndose de forma notable los ingresos.  A ello hay que sumar que la llegada de nuevos competidores al mercado implica en muchas ocasiones tener que rebajar el precio de los productos o servicios.

La morosidad, unida a la obligación de adelantar el IVA y al estancamiento del mercado, da lugar a un problema especialmente grave: la falta de liquidez. Este problema puede hacer que el autónomo no tenga dinero suficiente para hacer frente a los gastos que genera su actividad (alquiler de local, pago de materias primas, pago de gestoría, pago de impuestos, etc.) lo que no sólo puede acabar con su negocio, sino que además aumenta sus deudas a nivel personal.

La cuota fija para los autónomos sigue siendo uno de los principales obstáculos para el emprendimiento. La tarifa plana de 50 € durante los primeros meses ha aliviado en cierta medida la situación, pero no ha sido suficiente.

En este sentido, los autónomos siguen demandando cambios como el establecimiento de un sistema de cotización a la Seguridad Social que sea proporcional a los ingresos obtenidos o la creación de la figura del autónomo a tiempo parcial.

Problemas de gestión empresarial

El autónomo debe centrarse en llevar a cabo su actividad profesional y además realizar labores propias de la gestión empresarial, tales como la gestión administrativa, el servicio de atención al cliente o la llevanza de la contabilidad, lo que reduce de forma notable su tiempo libre.

Esta falta de tiempo se traduce en que el autónomo en muchas ocasiones no tiene tiempo para seguir formándose o para dedicarlo a idear nuevas estrategias de negocio que puedan dar un impulso a su actividad, mejorando la calidad de sus servicios.

La falta de tiempo lleva en ocasiones a que los autónomos no estén al tanto de los avances en las nuevas tecnologías y por tanto no puedan sacarles todo el provecho que se puede obtener de ellas. En aquellos casos en los que los autónomos si están bien formados sobre estas cuestiones, puede ocurrir que lo que no encuentren sea financiación para invertir en esas nuevas tecnologías.

Los recursos humanos y su gestión son otro problema. El autónomo está en una importante desigualdad de condiciones respecto a las empresas a la hora de generar empleo, no puede ofrecer las mismas condiciones salariales ni los beneficios recogidos en los convenios colectivos, lo que hace que le resulte extremadamente difícil retener el talento.

Todo lo anterior tiene además una consecuencia especialmente grave, reduce la competitividad, lo que obliga al autónomo a tener que usar una de sus pocas herramientas para competir en el mercado: ser más flexible en horarios y reducir el precio de sus productos o servicios.

Problemas personales

Ser autónomo es un trabajo que se ejerce las 24 horas al día durante los 365 días del año. Las medidas de conciliación de la vida personal y familiar son escasas para los trabajadores por cuenta ajena, pero son inexistentes para los trabajadores por cuenta propia.

El autónomo dedica gran parte de su tiempo a trabajar, lo que reduce su calidad de vida y aumenta el estrés.

Aunque es cierto que hoy en día la figura del autónomo y su problemática es algo más conocida a nivel social, estos profesionales siguen padeciendo un cierto aislamiento social.

El acceso a las prestaciones es otro gran problema para los trabajadores por cuenta propia. Su nivel de protección es bastante inferior que en el caso de las personas que trabajan por cuenta ajena. Además a la mayoría de ellos no les queda otro remedio que optar por la cotización mínima, lo que reduce de forma notable la cuantía de la prestación en caso de baja laboral o de jubilación.

Aunque hace unos años se creó la figura del paro para autónomos, aquellos que quieren poder cobrarlo en un futuro deben pagar más en sus cuotas a la Seguridad Social y esto no garantiza que vayan a percibirlo. De hecho, sólo un 30% de los autónomos que lo solicitan llegan a cobrar la prestación de desempleo.

Hay un último problema que puede llegar a ser de los más graves, el autónomo se juega su patrimonio personal en su actividad, lo que supone para él o ella el riesgo de perderlo todo. En los últimos años se ha trabajado en proyectos como la Ley de Segunda Oportunidad o la creación de la figura del autónomo de responsabilidad limitada, pero estos esfuerzos no han sido suficientes y las medidas no han cuajado.

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