El Gobierno de España, por medio de un decreto ley del 25 de mayo de 2012, autorizó lo que se conoce como la "licencia express" con el objetivo último y directo de liberalizar el comercio. Con esta medida, el Gobierno busca reducir al máximo el tiempo necesario para abrir un negocio y que pasaría de dos años, aproximadamente, a dos semanas.

Administrativamente, con la “licencia express”, se termina con la petición de la licencia municipal, previa a la apertura, que buscaba regular el acondicionamiento del negocio en relación con la protección medioambiental y la seguridad o salud pública. Hay que recordar que, únicamente, estos antiguos requisitos derogados afectaban a negocios cuya superficie era, como máximo, de 300 metros cuadrados. De este modo, el ejecutivo Popular pretende conseguir la liberalización total del comercio, además de una reducción importante de los trámites burocráticos y procedimentales, tanto en cantidad como en complejidad, a la hora de abrir un negocio y, de este modo, directamente apoyar a todas aquellas iniciativas emprendedoras que pretendan ponerse en marcha, al menos eliminando estas tortuosas fases preliminares previas a la apertura.

Por lo tanto, para todos aquellos locales que tengan menos de 300 metros cuadrados de superficie, según la nueva legislación para la liberalización del comercio, para su apertura solo tendrán que hacerse cargo de la petición del visado. Ya no tendrán que esperar la llegada de la licencia desde los respectivos ayuntamientos, y podrán abrir sus puertas al público.

Estos antiguos y largos trámites han quedado sustituidos únicamente por un informe técnico que el emprendedor o emprendedora deberá presentar a su correspondiente ayuntamiento, acompañándolo del pago de las pertinentes tasas. Será a posteriori, después, ya con el negocio en funcionamiento, cuando los técnicos del ayuntamiento revisen y hagan las pruebas y comprobaciones pertinentes para, de este modo, no parar durante meses la apertura y el inicio de un negocio.

Esta legislación no sólo afecta a las aperturas, también sirve, y es aplicable, en el caso de que un establecimiento ya abierto pretenda hacer reformas y rehabilitaciones del local que, como en lo ya comentado con anterioridad, llevaba aparejado un gran número de trámites administrativos que, además, se demoraban mucho en el tiempo. Por otro lado, el Gobierno de España no ha descartado aplicar este mismo modelo de liberalización comercial en los establecimientos con una superficie superior a los 300 metros cuadrados para, del mismo modo, buscar también la agilidad en la apertura de estos tipos de negocio de mayor calibre.

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