Aclaración sobre el término freelance

Freelance: trabajador autónomo

La crisis económica, fuertemente marcada por la extrema flexibilización y precariedad del mercado laboral, junto con el desempleo se han convertido en un verdadero monstruo con el cual debe entablarse una lucha cotidiana, nada mejor que la metáfora del "freelancer" para describir al trabajador autónomo.

El freelancer era el guerrero mercenario que valiéndose de su lanza (en inglés, lance) prestaba servicios a diversos señores con los cuales no guardaba ninguna atadura; es decir, permanecía libre (en inglés, free). Dicho esto, nada más sencillo que recurrir a esta imagen medieval y trasladarla a la actualidad para comprender el concepto de lo que hoy se denomina un trabajador freelance.

Si tú eres de esos que trabajan por su cuenta, con tus habilidades y conocimientos como moderna lanza, ofreciendo un servicio personalizado y exclusivo a clientes diversos, pues muy bien, eres un freelance.

Mas no todo son rosas en el trabajo freelance; ser un trabajador autónomo te otorga absoluta libertad, pero esta libertad tiene su precio: un freelance no puede permitirse ciertas fallas. Por ejemplo, la falta de compromiso. Una vez que te haces cargo de un proyecto debes cumplirlo en el plazo indicado, luego de una impecable investigación, desarrollo o diseño y con un nivel de excelencia. Si no demuestras responsabilidad y profesionalismo en los encargos, no volverán a elegirte y poco a poco te quedarás sin clientes.

Otro factor muy importante en el mundo del trabajo freelance es la selección del cliente correcto. Así como los clientes eligen al freelance que le ofrece el precio más conveniente o que mayor confianza le inspiran, de la misma forma el freelance debe elegir al cliente adecuado. Te llevará un poco más de tiempo recabar la información necesaria, pero ten por seguro que este es el mejor camino. Conversa con los clientes, indaga sobre sus preferencias, sobre el tipo de resultado que pretenden, su sistema de pago; en fin, todo aquello que te ayude a eludir un futuro problema.

Elige el proyecto que realmente te interese y con el que te sientas cómodo. No te embarques en varios encargos a la vez, pues no podrás cumplir con todos ellos con la calidad esperada. Tampoco te estanques en uno o dos clientes solo porque te pagan bien. Puede que llegue el día en que los pierdas por tal o cual motivo y te encuentres abandonado y, lo que es peor, siendo un desconocido para los demás clientes.

Por último: nunca regales tu trabajo, pero tampoco seas tan poco inteligente de caer en la sobrevaloración. Un perfecto equilibrio entre calidad y precio es la mejor arma del freelance para mantenerse activo en el mercado.

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