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Darse de baja en el RETA en verano: razones para que no lo hagas

Con la llegada del buen tiempo muchos autónomos empiezan a pensar en su período de descanso, aunque para la mayoría las vacaciones son una mera ilusión. Porque los gastos siguen ahí aunque el negocio esté temporalmente cerrado. De todos ellos, el pago de la cuota de cotización es una de las cosas que más preocupa.

¿Cómo va a tomarse un autónomo un mes de vacaciones si al final del mismo tiene que pagar una cuota que, como mínimo, alcanzará casi los 300 euros? Si no tiene ingresos está claro que no va a poder pagar la cuota. De ahí que más de uno se plantee la posibilidad de darse de baja en el RETA durante el tiempo que va a estar de vacaciones. Sin embargo, esto nunca es una buena idea.

Hay que hacer papeleo

Pocas cosas le gustan menos al autónomo que el papeleo, y menos cuando se trata de papeleo oficial. Aunque hoy en día los trámites con la Seguridad Social y con Hacienda pueden hacerse de forma remota, esto implica rellenar documentos y respetar los plazos establecidos legalmente en cuanto a la presentación de los modelos administrativos. 

Primero hay que darse de baja en Hacienda, y luego hay un plazo máximo de tres días para cursar la baja en la Seguridad Social. Y a ello hay que sumarle que una vez terminadas las vacaciones hay que hacer de nuevo los trámites pero para cursar el alta y retomar la actividad.

Se pierden las bonificaciones

Las bonificaciones en la cuota de cotización son una excepción a la regla general. Solo se conceden en ciertos casos, y la baja en el RETA implica que estas se pierden definitivamente. No se recuperan una vez que se vuelve a hacer el alta.

Por ejemplo, si un autónomo que está disfrutando de la tarifa plana se da de baja en agosto y vuelve a darse de alta en septiembre, cuando curse su nueva alta ya no será tenido en cuenta como un nuevo autónomo. En consecuencia, tendrá que pagar la cuota de cotización que le corresponda según la base de cotización que haya escogido.

Lo mismo ocurre con otras bonificaciones como la de pluriactividad o la reconocida para autónomos colaboradores.

Pérdida de ayudas y subvenciones

Esto siempre es importante tenerlo en cuenta, pero ahora todavía más, porque en el momento actual hay muchos autónomos que están percibiendo ayudas y subvenciones aprobadas a raíz de la pandemia.

Hay que leer muy bien la normativa que regula la concesión de la ayuda o subvención, ya que en muchos casos recibirlas implica comprometerse a mantener la actividad durante un determinado período de tiempo. Si un autónomo no cumple ese compromiso, puede encontrarse con la desagradable sorpresa de tener que devolver el dinero.

Se pierde tiempo cotizado

Las reformas de las pensiones que se están llevando a cabo no solo aumentan la edad para acceder a las prestaciones sino también el tiempo cotizado. Si un autónomo deja de cotizar cada año durante un mes, cuando llegue el momento de jubilarse puede darse cuenta de que le falta tiempo para acceder al cobro del 100% de la pensión.

Además, los períodos de cotización también se tienen en cuenta a efectos de otras prestaciones como la de maternidad, la incapacidad temporal, etc. Cuanto menos se haya cotizado menos se va a cobrar. Teniendo en cuenta que las prestaciones sociales de los autónomos no son precisamente altas, reducir el tiempo cotizado solo contribuye a bajar la cuantía de las mismas.

No se puede trabajar ni cotizar

Cuando un autónomo hace la baja en el RETA para irse de vacaciones lo hace porque sabe que en verano el nivel de trabajo suele descender. Pero podría ocurrir que justo tras la baja aparezca una buena oportunidad de negocio.

Si quien era autónomo ya no está de alta, no puede llevar a cabo el trabajo ni facturar por él. Si desea hacerlo tendrá que hacer su alta en Hacienda y en la Seguridad Social lo más rápido posible.

Por supuesto, si no se factura, tampoco se pueden aplicar las deducciones relacionadas con los gastos del negocio durante el tiempo que no se está cotizando al RETA. 

En definitiva, aunque puede resultar interesante la idea ahorrarse un mínimo de 300 euros mientras se está de vacaciones, en la mayoría de los casos esta decisión lleva a perder dinero y derechos. Así que compensa más pagar la cuota durante el tiempo que se está disfrutando del descanso.