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Aumento significativo de las mujeres emprendedoras

La situación económica actual ha supuesto un cambio evidente en el horizonte general de la sociedad. Pero es, sin duda, la condición del panorama laboral lo que más ampollas levanta en la sociedad, trasladando el problema a los más variados sectores de la población.
Este gran cambio que se deriva de la crisis económica, es un factor clave en relación con el aumento de la intención emprendedora de muchas mujeres españolas. No en vano, España se encuentra por encima de la media europea de mujeres valientes que se atreven a ser autónomas.
Las mujeres emprendedoras de hoy se agarran a las numerosas ayudas que pueden encontrarse para este fin, de la mano de entidades públicas y privadas, estatales y autonómicas, que facilitan en un alto grado la toma de la decisión de emprender y suavizan el riesgo y el esfuerzo que supone el inicio de la actividad laboral autónoma.
Un estudio realizado por la Organización de Mujeres Empresarias y Gerencia Activa junto a la Fundación Banesto, define el perfil de la mujer emprendedora en España como personas de entre 30 y 45 años de edad y con alta cualificación, poseedoras en su mayor parte de estudios de nivel universitario y, generalmente, dedicadas al sector servicios. Según el mencionado estudio, las mujeres emprendedoras regentan negocios más pequeños que aquéllos liderados por hombres debido al menor riesgo a que ellas se enfrentan en los inicios. Este menor riesgo también trae consigo una menor presencia internacional y menor crecimiento de la empresa a largo plazo.
Aún en una sociedad presumiblemente tan avanzada e igualitaria, la conciliación entre trabajo y familia, así como la carga de las responsabilidades domésticas, sigue siendo una traba para las mujeres trabajadoras. Ellas siguen soportando esa carga en un altísimo porcentaje frente a un reducido número de hombre que aceptan dichas labores o las comparten en pareja en términos de igualdad. La dificultad en lo referente a la conciliación doméstico-laboral ha supuesto también un empujón para las mujeres emprendedoras que ven en el negocio propio la oportunidad para organizar sus vidas sin depender de horarios ajenos. Es sabido por todos que un negocio propio obliga a dedicar una cantidad de horas generalmente muy superior a las dedicadas a un empleo por cuenta ajena, sin embargo, la posibilidad de organizar los horarios de acuerdo a las necesidades personales, hace posible una vida más cómoda y fácil para muchas mujeres capaces de enfrentarse a trabajo y familia sin renunciar a nada.