Tradicionalmente la gran mayoría de las aplicaciones que se utilizaban a nivel personal, y en muchas ocasiones a nivel empresarial, se instalaban directamente en el PC de cada usuario y esto provoca que a medida que la complejidad de los programas usados va aumentando también la potencia del ordenador ha de ser mayor. El concepto de computación en la nube, o simplemente la nube, básicamente consiste en el cambio que supone al instalarse esas aplicaciones en servidores remotos a los que se accede a través de Internet, liberando así a los ordenadores de aplicaciones locales, y necesitando de esa forma máquinas menos potentes y con menor capacidad de almacenamiento.
Almacenamiento de archivos y aplicaciones en la nube

El concepto de nube nace en los últimos años del siglo XX, cuando grandes empresas de software y de servicios en Internet, como Google y Microsoft, ponen en funcionamiento una estructura de servidores remotos que permiten tanto el almacenamiento masivo de ficheros, como la ejecución de aplicaciones remotas a través de Internet. Aplicaciones como Google Docs, actualmente en migración a Google Drive, permiten a los usuarios acceder a los archivos almacenados en los servidores desde cualquier parte del mundo, utilizando un PC, tablet, smartphone, portátil o cualquier otro dispositivo con acceso a Internet. Otros servicios de almacenamiento son Dropbox, iCloud propiedad de Apple o SkyDrive de Microsoft. Pero además de utilizar la nube para el almacenamiento también se ponen en funcionamiento en los servidores remotos aplicaciones a las que los usuarios pueden acceder habitualmente con cualquiera de los navegadores de Internet existentes, sin necesidad de instalarlas localmente. Ejemplos de este grupo son Facebook, Youtube, Spotify, Gmail o Google Voice.

Este sistema reporta muchas ventajas tanto a particulares como a empresas, ya que reduce costes en hardware, energía e instalaciones, evita problemas de actualizaciones de software ya que estas las realiza el proveedor, y posibilita el acceso a la información y aplicaciones desde cualquier lugar. Pero también tiene una serie de inconvenientes, el principal es la total dependencia del acceso a Internet, ya que si este falla no es posible continuar con el trabajo. También se crea una dependencia con el proveedor del servicio, por lo que es fundamental la contratación con una empresa que ofrezca garantías. Otros problemas están relacionados con la seguridad, ya que todos los datos están gestionados fuera de la empresa.

Tipos de nubes existentes

Existen tres tipos de nube, por lo que la infraestructura elegida dependerá de las exigencias de cada usuario. Las nubes públicas son las más utilizadas por particulares, pero también por empresas. Normalmente ofrecen servicios gratuitos, pero también servicios más especializados que son de pago. El segundo tipo es el de las nubes privadas, desarrolladas habitualmente dentro del entorno de la misma empresa. Por último se encuentran las nubes híbridas, que son una mezcla de las anteriores.

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