Cuando pienso en una persona autónoma o emprendedora, me viene a la cabeza la escena de la película Odisea 2001, cuando tiran ese hueso al aire y se transforma en un satélite. Yo creo que la historia de la autónoma es algo así, te arrojan al aire y te transformas en algo valioso. Cuando te toca saltar te crecen las alas. Al menos es mi historia personal.
Cuando la vida nos sacude y nos saca de lo cómodo conocido, y te toca reinventarte, hay un salto evolutivo. Nos guste o no, el sacudón que nos dan. La inteligencia se desarrolla en la incomodidad, es nuestra maestra. Ahora le llaman el techo de cristal o salir del área de confort. Lo cierto es que la necesidad genera alternativas, genera soluciones. Veo oportunidades allí donde otros no las ven, porque, como dicen, el hambre agudiza el ingenio. Eso es un autónomo o autonoma. En Argentina de donde provengo es el típico busca vidas. Ahora tenemos un termino mas refinado: emprendedor o emprendedora.
Yo creo que un autónomo es una persona que cambia certezas por libertades. No tienes un ingreso a fin de mes que puedes administrar y que te da cierto sostén, un suelo donde pisar, pero a cambio de eso puedes asistir al nacimiento de tu sobrina o al funeral de tus padres, cuando la vida te convoque, y no cuando el jefe te dé vacaciones o días de asuntos propios. Algunos amigos me dijeron un día, yo no puedo vivir con esa incerteza, con esa incertidumbre, me angustia, prefiero tener un sueldo y así puedo saber con que contar. Es respetable e incluso razonable.
No todos valemos para gestionar la incertidumbre. Y yo creo que esa es la diferencia entre un autónomo y un trabajador por cuenta ajena. Y creo que hacen falta todos los roles en la sociedad, no creo que haya un rol mejor que otro, creo que hacen falta los barrenderos, igual que los presidentes, o quizás un poco más, porque una huelga de basura te tapa una ciudad y te ahuyenta el turismo. Y una huelga de presidentes, pues no sé si se notaría tanto, no olería tan mal, al menos. Hacen falta personas que funcionan mejor cuando reciben unas pautas de acción, digamos con un locus de control externo, es decir, estoy dentro de una institución, de un gran paraguas, con una estructura vertical de crecimiento, donde aspiro a ascender y a construir una escalera, y en el otro lado personas que todas las mañanas se arrojan al vacío para volar, o para generar su propio puesto de trabajo a veces. Yo creo que el buen autónomo es el que estudia las necesidades de sus clientes potenciales y descubre oportunidades de negocio win-win, el que estudia claramente con quién va a hablar y a qué empresa se va a dirigir, y qué huecos tiene esa empresa por cubrir, y si tus servicios cubren ese hueco en los suyos, un marketing de necesidades, y si lo que yo aporto realmente aporta valor a la estructura de la empresa cliente, porque es algo que no tiene cubierto internamente, es decir necesita de nuestro talento externo. En este contexto tu presencia resulta una alianza, no una simple demanda de empleo más. ¿ Se entiende ?
Creo firmemente en la formación y educación para ser autónomo, en trabajar esos rasgos emprendedores, aprender a distinguir esas oportunidades en nuestros contextos socio laborales, que resulten en un negocio win-win, ganar-ganar. No creo en el ganar-perder, porque eso funciona solo una vez. La primera vez pierdes, la segunda te buscas un cliente mejor o es mi recomendación al menos cuando asesoro a mis clientes emprendedores.
Mejor aun el triple win, el triple balance, donde gana también el planeta, me parece el lugar donde hoy estamos parados como sociedad en España. Y creo que en Argentina tenemos un máster en crisis y en cambio, pero que nuestro amado país de acogida, España ha tenido estructuras más estables y por eso creo que hace más falta la actitud del emprendedor argentino, que vale para todo, que aprende mientras hace y sino sabe, pregunta. Creo que mientras más herramientas internas tengas, habrá menos crisis que no puedas afrontar. Alguna vez me dijeron, esta crisis no es para ti. Quizás se referían a esto.
Recuerdo siempre esta frase “ No hay momentos carentes de recursos, sino personas temporalmente carentes de recursos”. Cuando nos asustamos, cuando nos perdemos, cuando nos rompemos a nivel personal, el profesional se resiente y no se le ocurren las salidas porque simplemente no las ve, su lóbulo frontal esta en ataque o huida, es fisiológico.
Como autónoma me gusta acompañar a otros autónomos a dar ese salto al vacío, a vivir de tus sueños y tus talentos, a hacer lo que has venido a hacer y nadie mas puede hacer por ti, a ése vuelo que es emprender, porque volar acompañados es mucho mas arropado y sino pregúntenle a los gansos que vuelan en formación de V y se van rotando el liderazgo para que no todos tengan que hacer el mismo esfuerzo todo el tiempo de abrir el camino. Si te llaman ganso no te ofendas, te hacen un piropo.
Creo que somos seres colaborativos, que el aprendizaje es vincular, siempre se aprende estando con otros y que mientras más experiencias de emprendimiento tengas en esta vida, más rica va a ser tu caja de herramientas internas. De hecho, en Estados Unidos se valora más al empresario que se ha fundido muchas veces, porque ya sabe cómo no hacerlo. En algunas otras culturas se castiga el error.
Comparto la opinión que el error es un acierto fuera de lugar, o sea que hay que seguir insistiendo para acertar con la solución y siempre que haya un problema seguro que hay nueve soluciones, nueve formas de resolverlo que no se te han ocurrido todavía. Recuerden nunca hay solo una. Tenemos que hacer el ejercicio de expandir las formas de responder a las demandas y necesidades de nuestros clientes, básicamente nos contratan para achicar la angustia del cliente.
El cliente es alguien que tiene una angustia y necesita a alguien que le ofrezca solución a esa angustia. Entonces el consejo que os puedo dar como emprendedores es dividir la angustia grande en angustias pequeñas, trazar una hoja de ruta e ir achicando esa necesidad que tiene el cliente de “resolver”. Porque de la noche a la mañana, bueno, bonito y barato, suele ser un cliente que no sabe lo que quiere. Lamentablemente todavía hay muchos, pero también por eso nos contratan, para que les enseñemos el buen camino para cumplir sus objetivos.
No sé lo que quiero, pero lo quiero rápido, lo quiero hoy y que sea barato. ¿No sé si les suena? Aquí va un supuesto falso, el cliente siempre tiene razón. El cliente no siempre tiene razón, pero es el cliente y nuestra misión es acompañarle.
Para eso nos contratan, para dar soluciones y las soluciones hay que implementarlas, sostener y acompañar el proceso de implementar una solución, ya sea de una cultura nueva de empresa, una cultura de cambio o una solución nueva, requiere sostener la incertidumbre del proceso, sostener las crisis del cliente y sortear los obstáculos como el mejor de los surfistas. Un esfuerzo titánico que merece muchísimo la alegría.
Gracias por leerme.
Instagram: arq_lilian_flores_
Por Lilian Flores. Arquitecta. Diseñadora. Actriz. Conferenciante y Consultora de imagen corporativa.
