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Huelga de transportistas

Era de esperar. Ver cómo profesionales autónomos y autónomas del transporte hacen un viaje de más de seiscientos kilómetros, para en el mejor de los casos ganar apenas ciento cincuenta euros es cuanto menos mucho más que un motivo de huelga. Y de ahí pagar camión, Seguros Sociales, el envenenado precio de los carburantes…

Y cuando llegan al punto de carga o descarga incluso ellos son los que tienen que descargar o cargar los camiones o furgonetas. O esperar horas para poder cargar. ¿Acaso queremos autónomos y  autónomas profesionales del transporte, o más bien sirvientes de las grandes plataformas logísticas?

Es cierto que las asociaciones “representativas” del sector firmaron el pasado mes de diciembre un acuerdo con el gobierno, pero también lo es que leyes sin régimen sancionador e inspección no sirven de nada, y si alguien duda ahí tenemos leyes tan inútiles como la de morosidad, por poner un ejemplo.

Se me antoja un futuro desolador para un gremio que durante la pandemia por la Alerta Sanitaria se jugó el tipo, no tenían dónde comer ni descansar, para que la población estuviéramos abastecidos. Ahí estuvieron a la altura y desde aquí no quedará en el olvido.

Nos acordaremos de ellos y ellas cuando hagamos la compra en el supermercado y nos encontremos los lineales vacíos de producto o con restricciones para comprar ciertos productos de primera necesidad. Y sumamos a esta situación a los productores de leche, a la flota pesquera, a la construcción, a las estaciones de servicios, etc.…

No entendemos la pasividad de nuestros representantes y menos su negativa al diálogo con aquellos que están en huelga, haciendo descansar la representación de los mismos en unas asociaciones que no han resuelto los problemas del sector a pesar de su representación durante décadas. En el anterior artículo de opinión ya expresaba mi deseo, cuando dije que se deberían tomar medidas excepcionales en según qué actividades. Transportes me parece primordial por la gran repercusión que ya está teniendo.

El próximo domingo los y las taxistas y el resto del sector de transporte de viajeros se manifestarán por la desmesurada subida del combustible. ¿Será tan difícil tener un precio especial de carburantes para profesionales? A poca voluntad política parece que no, pero la pregunta es si esto resolverá un problema del que no conocemos el techo.

Nos encontramos ante un monumental problema, no es exagerado decir problema de Estado. Lo es. Ahora nuestros representantes políticos tendrán que estar a la altura y diseñar soluciones que proporcionen seguridad al transporte de mercancías por carretera y que al mismo tiempo permita la viabilidad de los autónomos y pequeñas empresas del sector más allá de los requisitos impuestos por las grandes empresas y flotas que controlan la distribución y mantienen en situación de precariedad a una gran parte del colectivo de transportistas al que dicen defender. Con precaución, confiemos en que la solución llegue.