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Patada a seguir

Incertidumbre en el comercio por la pandemia

La conocida como patada a seguir, es una acción habitual del rugby que se produce cuando un jugador que tiene el balón en su poder va a ser agarrado por la defensa contraria. En ese momento, como ningún jugador puede ser tocado si no lleva el balón, le da una patada hacia delante, normalmente fuerte y a ras de césped para que el balón con forma de melón se vuelva loco, lo que provoca varias situaciones.

Por un lado el jugador que ha soltado el balón ya no puede ser agarrado, pero también que el equipo que defiende deba concentrarse en  impedir que otro jugador atacante coja el balón en su terreno y consiga un golpe franco.  Y también, la acepción a la que me refiero en este artículo, y que muchas veces es la estrategia por la que se usa la patada a seguir, quitarse el balón de encima y que sea lo que Dios quiera.

 

Desde hace tiempo las incertidumbres de los mercados y sectores, la competitividad y la debilidad financiera de las empresas que acumulan, en general, un alto grado de endeudamiento (tal y como la crisis del COVID-19 y el confinamiento tan nítidamente han mostrado), hace que se use la estrategia de la patada a seguir con demasiada asiduidad y atrevimiento.

De hecho, buena parte de las medidas ideadas por el Gobierno y las CCAA para que el tejido empresarial afronte la crisis son, en definitiva, una patada a seguir. Ante la incertidumbre del COVID-19 y el desconocimiento de su duración y efectos, diseñar medidas financieras, económicas y socio-laborales que permitan que no se derrumbe la estructura empresarial, aun desconociendo si esta es sostenible. Medidas como los ICO avalados al 80% por el gobierno es el ejemplo más evidente, y el alargamiento del periodo de carencia y el plazo de de pago recientemente aprobado así lo atestiguan.

Regresando propiamente a las empresas, cada vez son más numerosas y frecuentes las estrategias de patada a seguir. Ante las dudas, la toma de decisiones se conduce a acciones que no sabemos donde nos conducirán o que no solucionan los problemas pero que nos hacen ganar tiempo. La explicación de la crisis subprime es, en buena medida, el resultado de sucesivas patadas a seguir en el campo financiero, estrategias o medidas que hicieron ganar tiempo y, al mismo tiempo, engordar una burbuja inmensa hasta el punto que no soportó más y cayó como un castillo de naipes.

En este preludio de Navidad jalonado por el Black Friday y el puente de la Constitución, podemos observar esa técnica del rugby,en la que rápidamente muchas empresas de la distribución comienzan a desarrollar “operaciones ambulancia”, estrategias sea “lo que Dios quiera” ante un mal comienzo de la etapa clave del retail o por no quedarse atrás frente a los competidores.

Este tipo de estrategias son peligrosas, pues si bien el vértigo de no vender el stock es atroz, la acción impulsiva de imitar la estrategia de los competidores, en especial cuando su tamaño es infinitamente mayor al nuestro, también puede tener consecuencias.

Las tiendas han de ser conscientes de sus actos y asumir las “riendas” de su destino, al menos en aquellas cosas que ellos pueden dirigir o intentar conducir al lugar que ellos desean. Sin embargo, la dinámica del retail empuja a la imitación sin reflexión más que a perseguir una línea propia, a seguir la línea marcada por otros a pies juntillas.

En la coyuntura actual, podemos imaginar cual está siendo el comportamiento de muchas pequeñas y medianas empresas ante el Black Friday.  Muchas están imitando sin pensar los descuentos priorizando el presente y las estrategias de corto alcance frente al diseño de estas a medio/largo plazo. Es indudable que el comercio, en especial el de menor dimensión, necesita facturar tras arrastrar meses de bajos o nulos rendimientos, pero no lo es menos que esta necesidad no puede suponer acrecentar los riesgos.

En un entorno cambiante como el actual, repleto de dificultades y con múltiples canales de venta, la toma de decisiones es difícil, por ello es fundamental aprender de las experiencias de otros similares a nosotros, aquellos que han tomado estrategias adentrándose en lo desconocido, invirtiendo en tecnología, buscando caminos y cuya experiencia ha sido positiva o satisfactoria.

Es vital que en esta situación, el pequeño comercio reflexione acerca de la estrategia a seguir, y observe lo que hacen sus competidores con el objetivo de aprender de ellos y utilizar sus mismas estrategias, pero siempre pasadas por el filtro de las propias necesidades o características

Por ello es absolutamente necesario esforzarse por conocer estos casos ya sea personalmente o con la ayuda de profesionales, y observar que estrategias podemos trasladar a nuestro negocio. Adquirir conocimiento para diseñar el modelo de negocio de nuestra tienda o empresa no es sencillo, requiere esfuerzo y no siempre resultarán exitosas nuestras decisiones, pero tendrán bases y objetivos. Y sino ya sabemos, patada a seguir y que sea lo que Dios quiera.