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Agente inmobiliario asalariado y autónomo ¿Son diferentes?

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Las operaciones inmobiliarias (compraventa, alquiler, donación, permuta, etc.) son algo habitual en el mercado, pero siguen siendo bastante complejas. Por eso, en la mayoría de los casos los interesados en este tipo de transacciones prefieren confiar en el buen hacer de un agente inmobiliario.

Se trata de un profesional dedicado a labores de gestión inmobiliaria. Esto incluye tareas tan diversas como la prospección de inmuebles, el home staging o preparación de la vivienda para la visita, el reportaje fotográfico, la publicación de anuncios, la gestión de las visitas, la negociación del precio, y hasta la redacción de contratos.

El agente puede trabajar por cuenta ajena (ser una asalariado), o por cuenta propia. Veamos cuáles son las diferencias y qué opción puede ser más interesante para desarrollar una carrera en el sector inmobiliario.

Agente inmobiliario asalariado

El trabajador por cuenta ajena tiene una relación de dependencia con su empleador, y está sometido a su poder de dirección. Esto quiere decir que no puede gestionar su trabajo con total autonomía. Siempre deberá seguir las directrices marcadas por quien le ha contratado.

A cambio de sus servicios, el agente inmobiliario asalariado recibe el sueldo convenido. Lo habitual dentro de este sector es que la remuneración tenga una parte fija, y otra variable que depende de las operaciones comerciales cerradas.

Agente inmobiliario autónomo

El autónomo trabaja por su propia cuenta. Eso quiere decir que no está sujeto al poder de dirección de nadie. Puede prestar sus servicios a una inmobiliaria pero, en ningún caso, recibirá órdenes sobre cómo debe organizar su trabajo. Lo que sí puede recibir son indicaciones técnicas sobre cómo hacer las tareas que le han sido asignadas.

Las ganancias que recibe el agente inmobiliario autónomo por sus servicios son las que corresponden a las comisiones pactadas por cada operación cerrada. Lo habitual es que las comisiones que cobra sean bastante más elevadas que las que se le abonan al agente inmobiliario asalariado.

Agente inmobiliario autónomo y TRADE

El autónomo puede trabajar de diferentes maneras. Si cuenta con varios clientes, es decir, si presta servicio a varias inmobiliarias, estamos ante un profesional independiente. Ahora bien, si trabaja en exclusiva para una empresa, u obtiene un mínimo del 75% de sus ingresos de un solo cliente, entonces es un autónomo económicamente dependiente o TRADE.

La figura del TRADE es totalmente legal en nuestro ordenamiento jurídico. Está a medio camino entre un asalariado y un autónomo. Tiene un contrato mercantil que le vincula con la agencia inmobiliaria, y que debe registrarse en el SEPE. Pero sigue siendo el profesional quien paga sus cuotas de cotización a la Seguridad Social. Además, debe contar con materiales e infraestructuras propias para ejercer su actividad de manera independiente a su cliente. Y sigue trabajando bajo sus propios criterios de organización.

Si su contrato finaliza, tiene derecho a cobrar el paro (cese de actividad), si ha cotizado durante un mínimo de 12 meses. En el caso de los autónomos que no son económicamente dependientes, el acceso al cobro de la prestación por cese de actividad es algo más complicado.

¿Qué es mejor, trabajar como agente inmobiliario para otro, o darse de alta como autónomo?

A priori la posición del trabajador por cuenta ajena es más estable, ya que todos los meses tiene unos ingresos regulares. Sin embargo, existe una gran diferencia entre lo que gana un profesional asalariado y las ganancias de un autónomo dentro del sector inmobiliario. Porque este último percibe unas comisiones más altas, tal y como puedes ver en esta calculadora. Algunas otras ventajas del agente inmobiliario autonomo las detalla REMAX aquí.

Mientras que el crecimiento económico y profesional del agente inmobiliario asalariado está más limitado, el del autónomo es totalmente ilimitado, depende de su capacidad de trabajo y de lo proactivo que sea a la hora de cerrar operaciones.

Además, en el sector inmobiliario lo más habitual es que los agentes inmobiliarios sean independientes. Esto les da mucha más flexibilidad en su trabajo, pudiendo elegir el tiempo que van a trabajar, lo que da lugar a una mejor conciliación de la vida personal y profesional.

También disponen de una mayor libertad a la hora de elegir dónde trabajar. Para un agente inmobiliario autónomo no es ningún problema mudarse de una ciudad a otra. Porque podrá ejercer su profesión en cualquier lugar.

Dos formas diferentes de trabajar, cada una con sus ventajas y algún inconveniente. En definitiva, dos opciones a tener muy en cuenta si se desea entrar de lleno en el campo de la gestión inmobiliaria.

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