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Ley de Segunda Oportunidad para Personas Físicas,
Particulares y Autónomos.

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    Personas Físicas, Particulares y Autónomos

     

    La Ley Concursal prevé el concurso de acreedores como mecanismo para que las empresas puedan renegociar sus deudas con sus acreedores o incluso extinguirlas si realmente no pueden pagarlas. Pero faltaba en nuestro ordenamiento jurídico una norma que estableciera un procedimiento similar para los particulares, algo que se solucionó con la entrada en vigor de la Ley de Segunda Oportunidad para personas físicas.

     

    La ley 2 oportunidad se aplica a personas físicas (ya sean particulares, autónomos o pequeños empresarios) y les ayuda a poder hacer frente al pago de sus deudas en mejores condiciones, e incluso permite la cancelación de las mismas si se determina que su pago es imposible para el deudor.

     

    Requisitos Ley de Segunda Oportunidad para personas físicas

     

    Al procedimiento de Segunda Oportunidad se pueden acoger todo tipo de personas naturales, desde el autónomo que tiene deudas procedentes de su actividad profesional al particular que se ha endeudado demasiado.

     

    No obstante, es importante cumplir unos requisitos para poder acceder a este procedimiento. Los más importantes son:

    • Que el deudor haya liquidado su patrimonio personal para intentar pagar las deudas.
    • Que no deba más de 5 millones de euros.
    • Que actúe de buena fe.

     

    Perderlo todo para empezar de nuevo

     

    El objetivo del mecanismo de segunda oportunidad es que acreedores y deudor puedan alcanzar un acuerdo que permita a este último hacer frente al pago de sus obligaciones. Para ello, él va a obrar de buena fe y poner a disposición de los acreedores todo su patrimonio, pero también es necesario que estos pongan de su parte.

     

    En la negociación que se va a llevar a cabo ambas partes deben ceder, y en el caso de los acreedores esto implica aceptar que la deuda nunca va a ser pagada en su totalidad. Porque lo más probable es que para que el deudor pueda pagar tengan que aceptar condiciones como una rebaja en los intereses aplicables, aumentar el plazo de amortización de la deuda o incluso aceptar una quita o rebaja de lo debido.

     

    Por su parte, el particular o autónomo se compromete a poner a disposición de sus acreedores todo su patrimonio para intentar cumplir con sus obligaciones. No obstante, existe una peculiaridad en la segunda oportunidad para autónomos, porque estos pueden conservar aquellos bienes que resulten imprescindibles para seguir ejerciendo su actividad profesional (un local comercial, maquinaria, vehículos, etc.)

     

    Si no se alcanza un acuerdo o se determina que es imposible que el deudor pueda pagar todo lo que debe, se puede acudir entonces a los tribunales a pedir el Beneficio de la Exoneración del Pasivo Insatisfecho o BEPI previsto en al regulación de la Ley de Segunda Oportunidad para particulares, que da lugar a una cancelación total de las deudas.

     

    La Ley de Segunda Oportunidad para autónomos y particulares prevé que al final del proceso quién se ha sometido a él se habrá quedado sin patrimonio, pero también sin deudas. Tiene entonces la oportunidad de empezar a reconstruir su vida a nivel económico desde cero. Esto quiere decir que su nombre desaparecerá los los registros de impagados (ficheros de morosos) y podrá volver a pedir financiación.

     

    No obstante, si su situación económica mejora en los cinco siguientes años, hasta el punto en que le sería posible pagar las deudas que tenía pendientes en su momento, los acreedores pueden pedir al juez que revise su decisión de extinguir las deudas. Agotado ese plazo esta opción desaparece y la deuda queda extinguida para siempre, con independencia de cómo evolucione la situación económica del que fue deudor.

     

    La Ley de Segunda Oportunidad para personas físicas es, por tanto, la única forma que existe en la actualidad para que particulares y autónomos puedan extinguir sus deudas si no tienen posibilidades de pagarlas.

     

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