El seguro de responsabilidad profesional

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En el ejercicio de su actividad es posible que un profesional lleve a cabo una acción o una omisión que cause daños a terceros. Es entonces cuando podemos hablar de responsabilidad profesional.

Se produce, por ejemplo, si un peluquero aplica mal el tinte y causa daños en el cabello de una clienta, o si un electricista está arreglando un enchufe en una vivienda y provoca un fallo eléctrico generalizado en la misma.

En estos casos el profesional queda obligado a reparar esos daños causados. Como esto le puede suponer un importante perjuicio económico, lo habitual es que cubra el riesgo con un seguro de responsabilidad civil profesional.

¿Qué es un seguro de responsabilidad civil profesional?

Es una póliza que cubre los daños personales, materiales y todas aquellas consecuencias que, de forma involuntaria, ya sea por acción u omisión, haya causado el autónomo en el ejercicio de su profesión. Cubriendo además los perjuicios que se puedan derivar de dichos daños.

El asegurador asume el coste económico de esos daños y perjuicios, respondiendo por ellos hasta el límite pactado en la póliza. 

Existen profesiones en las que la contratación de un seguro de este tipo es obligatorio porque el daño que se le puede causar es grave. Ocurre por ejemplo con los médicos. Sin embargo, hay muchas otras profesiones en las que no es obligatorio contar con una póliza de este tipo.

Si se carece de la misma y se produce algún daño o perjuicio a raíz de la actividad del profesional, este deberá responder personalmente con todo su patrimonio presente e incluso futuro.

¿Qué coberturas tienen estos seguros?

Depende de la póliza contratada, pero las más habituales son:

  • Faltas o errores propios del profesional en el ejercicio de su actividad.

  • Faltas o errores en el ejercicio de su actividad de las personas de las que legalmente deba responder el profesional (sus empleados).

  • Defensa judicial del asegurado.

  • Gastos y costas judiciales.

  • Constitución de fianzas judiciales.

  • Accidentes laborales.

Tipos de seguros de responsabilidad civil profesional

Los tipos de seguro más habituales según las coberturas que cubren son:

Responsabilidad civil de explotación

Cubre los daños causados a terceros por los inmuebles, los bienes, las instalaciones, la maquinaria e incluso los empleados del asegurado. En algunos casos este seguro se complementa con el de responsabilidad civil por daños a colindantes o conducciones, que cubre los daños ocasionados a fincas anexas o a conducciones de agua, luz, etc.

Responsabilidad civil locativa

Si el asegurado desarrolla su labor en un establecimiento arrendado, puede cubrir frente al arrendador los daños causados en el inmueble que sean consecuencia directa de un incendio, una explosión o por acción del agua.

Responsabilidad civil patronal

Cubre los daños derivados de accidente laboral que sufran los empleados del asegurado y de forma subsidiaria los daños sufridos por los empleados de sus contratistas y subcontratistas durante la realización de trabajos propios de la actividad asegurada.

Responsabilidad civil post trabajo

Cubre las reclamaciones sobre los trabajos ya terminados y entregados llevados a cabo por el asegurado o sus empleados.

Responsabilidad civil por productos

En caso de que la actividad del profesional esté centrada en la entrega de productos a terceros, esta póliza cubre la reclamaciones relativas a esos bienes.

Responsabilidad civil por contaminación accidental

Tratándose de actividades que puedan llegar a ser perjudiciales para el medio ambiente, este tipo de seguros cubren daños por contaminación del agua, el aire o el suelo que se hayan producido de forma involuntaria.